CABALLO
CABALLO
Se le asocia, con el predominio de los instintos sobre la conciencia y la razón, no suelen quejarse de la dureza de la vida y parece que prefiere la acción a la ociosidad.
Los nacidos que tienen por elemento a la Madera, son más pausados y serenos de lo habitual. Simbólicamente tiene una influencia benigna y realista, e incide en estos nativos frenando sus instintos mas ciegos, al menos en determinadas ocasiones.
Estos nativos que tienen la influencia del elemento Fuego, están influenciados por la prisa y la actividad en sus acciones, e incide en su fogosidad característica. El resultado será siempre imprevisible y aparecerá cargado de ansiedad y de intranquilidad.
Los nacidos bajo la influencia del elemento Agua tienden a desbordarse sentimentalmente, a los ya de por si nerviosos nativos.
Los nacidos bajo el elemento Tierra, están conferidos de cierta intuición, tan desarrollada que en ocasiones, sólo se oye referirse a ellos en términos de personas sumamente inteligentes. Sin embargo, no siempre obtienen resultados satisfactorios cuando emprenden alguna empresa para la cual, sobre todo, se necesita utilizar la astucia. Tal vez porque no son calculadores ni desconfiados y permiten, en ocasiones, que ciertos arribistas de turno abusen de su valía.
Los Caballo nacidos bajo el elemento Metal, están conferidos de una fuerza, entereza y fortaleza significativa, muy importante para superar los momentos difíciles. El nativo de este signo, se preocupará tanto de ayudar a los demás como a si mismo. lo cual le valdrá el reconocimiento de sus amistades y conocidos.
El Caballo y el Amor. Apasionados y disparatados en los momentos culminantes de cada una de esas grandes y fugaces pasiones, los nativos de este signo son unos de los de mayor inestabilidad afectiva y de mayor intensidad amatoria. Estos nativos se enamoran de espejismos construidos a la medida de sus fantasías y las respuestas sentimentales se pierden, a veces, en el vacío, porque no hay un amor real, sino una sensación de que esa es la persona. Después, cuando pasa la vorágine, queda la huella pesada del esfuerzo excesivo, del control perdido.
El Caballo y la Salud. Estos nativos, tienen mucha vitalidad, pero tienen grandes enemigos, dentro de ellos. La ansiedad, y los excesos, siempre les acechan.
El Caballo y el Trabajo. Aquí tenemos a un duro trabajador que no esta hecho para aguantar la presión de una tarea rutinaria o de una labor entre una masa de compañeros. Le horroriza por igual la burocracia y la masificación, casi tanto como le horroriza el fracaso. Desde luego, lo que no le asusta en absoluto es la cantidad o la calidad del trabajo, siempre que se pueda hacer en solitario, o por libre, sin tener que estar sometido a otros controles que los de su responsabilidad.
